miércoles, 24 de abril de 2013

Un recuento necesario

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Breves sobre desembarcos por Manatí en la etapa colonial

Durante la Guerra de los Diez Años, la zona costera de Manatí fue testigo de varias expediciones armadas. Su propósito fue siempre apoyar a las tropas cubanas, que combatían al ejército español en diferentes sitios del territorio oriental. Quizás estos hechos pudieran pasar inadvertidos para la historia nacional. Sin embargo los que habitan en esta región del país, sienten el orgullo sano de haber aportado también a la causa de la libertad.

Un libro esperado
El tema aparece reflejado en Manatí. Síntesis Histórica, de los autores Odalis Pérez Rodríguez, Norge Aballe Campos y Ana Margarita López Chávez. Este volumen salió a la luz el pasado año para celebrar el centenario del poblado, cabecera municipal desde 1976.
El libro hace un aparte en el recuento de la etapa colonial para presentar a los lectores este episodio de la historia local. El relato aparece independiente de los hechos relacionados con la Guerra Grande, pero lejos de restarle valor, destaca la importancia de estos sucesos. En apenas dos páginas y media se resumen casi dos años de una historia cargada de patriotismo y solidaridad latinoamericana. Acercarse a estos hechos es la posibilidad de conocernos más.

Expediciones
Por la costa de Manatí llegaron cuatro expediciones a suelo antillano. Tres de ellas fueron a manos de los mambises y sirvieron para abastecer, entre otras, a las tropas de Vicente García, Francisco Vicente Aguilera y Antonio Maceo. Solo un desembarco cayó en poder de los colonialistas.



Buque El Salvador: primera expedición
Este primer viaje se organizó en Cayo Hueso (Estados Unidos) y Nassau (Bahamas), y contó con la participación de 171 hombres. Entre el pertrecho habían fusiles, abundantes municiones y un cañón. El desembarco se produjo el 13 de mayo de 1869 por la
bahía de Nuevas Grandes, en el límite de Manatí con Nuevitas. La carga se distribuyó entre las unidades que operaban en Camagüey.

 La expedición del Anna
La segunda expedición llegó a costas cubanas el 19 de enero de 1870 por la ensenada de Covarrubias. Desembarcó una veintena de expedicionarios y entre los suministros se encontraban fusiles, municiones, ropas, medicinas y dos cañones con más de 380 proyectiles. El cargamento avitualló tropas de Las Tunas, Juguaní y Bayamo.

George Upton: tercer momento de esta historia
Esta expedición desembarcó por Punta Brava entre el 24 y 25 de mayo de 1870. La integraban más de 75 hombres y llegaron la zona a bordo del buque George Upton. Según se explica en el texto, el grupo "… traía valiosos cargamentos de parque, armas y medicinas que se desconoce si lo descargaron, o no (…) por completo, si recibieron  el auxilio de las fuerzas mambisas o si salieron solos de la costa, lo que sí es cierto que (…) los hombres de esta expedición se integraron al segundo batallón de Las Tunas y le pusieron el nombre de Cazadores".
 
Hornet: el vapor de la solidaridad
La expedición del Hornet de Melchor Agüero fue una muestra de solidaridad latinoamericana con la lucha del pueblo cubano. A pesar de su fracaso la misma representó un acto digno, que luego caracterizaría la gesta por la independencia nacional. Los valores que generaron esta y otras acciones similares, en diferentes sitios del país, sentaron las bases del internacionalismo.
El Hornet partió de Colón, Panamá, con rumbo a la Mayor de las Antillas el 31 de diciembre de 1870, y desembarcó por Punta Brava el 7 de enero de 1871. El barco traía 67 expedicionarios: 60 colombianos, dos alemanes, un polaco y cuatro cubanos.
El cargamento bélico lo integraban: "(…) dos cañones de montaña de bronce con parque y explosivos abundantes, mil carabinas Springfield, cien Remington de grueso calibre, 200 rifles chars, dos toneladas de pólvora, un millón de cápsulas, una veintena de cajas de machetes, dos docenas de espadas, 200 revólveres con el parque correspondiente, 200 monturas aparejadas, calzado, cajas de medicinas, cornetas, tiendas de campaña, cajas de ropa hecha, aparte otros materiales".
Tras ser descubiertos por el ejército colonial, los expedicionarios lucharon tenazmente contra un enemigo que lo superaba militarmente. Recibieron la metralla desde tierra y mar. En medio de aquel fuego no claudicaron y a pesar de las bajas y la pérdida de la carga, combatieron hasta la retirada de las tropas españolas. Los sobrevivientes, cerca de una treintena, escaparon y llegaron al campamento de Vicente García. El León de Santa Rita se reunió con ellos y se dice que posteriormente este grupo recibió el nombre de la Legión Colombiana.

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