martes, 8 de agosto de 2017

Cosas de mi pueblo: el relieve de Manatí (+fotos)

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Entrada a Manatí.
Las personas que nacimos, crecimos, vivimos o están fuera de Manatí, sentimos un apego especial por nuestra geografía. No será la más llamativa de Cuba, pero tiene la peculiar distinción que nos identifica. Por ejemplo, no tenemos grandes cadenas montañosas, pero la Llanura Norte de Camagüey-Las Tunas, donde se ubica lo que es hoy el municipio de Manatí, contiene algunas elevaciones que sobresalen por la historia a ellas vinculadas.
Desde el punto de vista geológico, en esta zona existen rocas del cuaternario y el neógeno (mioceno y pleistoceno) entre las que se encuentran arcillas, arenas y calizas. El extenso llano manatiense solo es interrumpido por dos cerros erosionados de poca altura y que se consideran restos de un antiguo relieve elevado. Es por ello que se les denomina montes testigos
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Loma de Dumañuecos.
Tenemos en primer lugar la Loma de Dumañuecos, que con sus 129 metros sobre el nivel de mar. Es nuestro Everest local, sitio de peregrinación religiosa, lugar para excursiones veraniegas y espacio para enamorados de nuestra naturaleza. Con nombre y con Mañueco aparece mapificado en varios textos del siglo XIX, lo que corrobora la creencia de que hubo asentamientos a su alrededor. El origen arahuaco de Dumañuecos confirma también su naturaleza origen aborigen.
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Vista aérea Cerro de Caisimú.
Luego está el Cerro de Caisimú, que tiene 122 metros sobre el nivel del mar. Allí se encuentran en la actualidad instalaciones del Campismo Popular, otros objetivos económicos y una ermita dedicada a la Patrona de Cuba, la Virgen de la Caridad del Cobre. Según la tradición popular en esta zona vivió un cacique de nombre Caisimú que enfrentó al colonialista español. 
Estos dos accidentes de nuestra geografía son tal vez lo más conocidos. Sin embargo, en la zona costera existe una pequeña elevación, a la que los manatienses llamamos Loma del Tabaco. Tiene 36 metros sobre el nivel del mar y también se le conoce como Mesa de Manatí, aunque antiguamente se le denominó Loma del Fardo. Así consta en algunos documentos históricos, donde se menciona también a Mañueco.
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Loma del Tabaco. Vista desde la Playa de Sabana.
En el texto Derrotero de las Islas Antillas, realizado por la Dirección de Trabajo Hidrográfico en 1810, aparece una descripción de esta zona de nuestra costa. En la página 219 dice:
El puerto de Manati se reconoce por un cerrito, que se descubre dentro de él, parecido á un pan de azúcar, nombrado el Mañueco, y que se descubre á distancia de 15 ó 20 millas: inmediato a él, y en su parte del O. se verá una sierra algo menos alta que él, pero de triple extensión, llamada la loma del Fardo ó mesa de Manati, la qual, quando se ve unida ó cerrada con el Mañueco, parece ser una sola montaña, y presenta á la vista la figura de la silla de Gibara y cuya apariencia ha engañado a muchos (...) (Se ha respetado la ortografía original.)
 De acuerdo con valoraciones de especialistas, lo que hoy constituye el municipio de Manatí fue una zona sometida a elevaciones sucesivas y a procesos tectónicos que moldearon nuestro relieve. Incluso hoy, estos mecanismos naturales continúan actuando aunque a simple vista no los podamos apreciar. Así lo hicieron y hacen también, en la actualidad, factores exógenos como el cambio de temperatura, la humedad, el viento, las regresiones marinas y la acción del ser humano.