miércoles, 22 de febrero de 2017

Un rinconcito de naruraleza en Manatí

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Manatí, plantas e inspiración en Yanelis

«La naturaleza inspira, cura, consuela, fortalece y prepara para la virtud al hombre. Y el hombre no se halla completo ni se revela a sí mismo, ni ve lo invisible, sino en su íntima relación con la naturaleza».
Begonias, malangas, adenios y bromelias son algunas de las muchísimas especies, que adornan el patio de la joven manatiense Yanelis Jaspe Galván. En la calle Jesús Menéndez, No. 5, vive esta «enamorada de las plantas», quien nos confesó: «Todas ellas son mi pasión».En un patio pequeño, además de las ya mencionadas, Yanelis exhibe también una abundante y magnífica muestra de suculentas. «Creo que aquí tengo más de 200 tipos de cactus y hay varios que son endémicos», nos comentó en una reciente visita que le debíamos cuando su patio fue declarado de Referencia Nacional por el Movimiento de la Agricultura Urbana y Suburbana.
Lo primero que salta a la vista en el jardín de Yanelis, es lo bien cuidadas y saludables que están sus plantas. Un hermoso platicerio, helechos diversos, anturias, tréboles, orquídeas, crotos y lirios conviven en un ambiente de color, armonía y paz.
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«Todos los días les dedico un tiempito, pues trabajo también en Mantenimiento Constructivo, pero mi esposo me ayuda, y hasta dice ahora que las plantas son de él», y ríe porque sabe que muchas veces su compañero, Alejandro Comendador Palmero, también les dedica su atención.
Recorrer el patio de Yanelis puede ser una aventura. Si realmente queremos adueñarnos de su energía positiva, no podemos caminarlo en cinco minutos. Todo lo contrario. Hay que tomarse su tiempo para ver, por ejemplo, los injertos de cactus florecidos. «Estas flores son bellas, pero requiere esfuerzo lograrlas», nos explica mientras saca, con extremo cuidado, un hermoso ejemplar con una docena de florecillas rojas y amarillas.
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¿Y dónde aprendiste a hacer esto?, le preguntamos, «Con los especialistas del Jardín Botánico Provincial, pero como uno de pincha con frecuencia, yo le enseñé a mi esposo cómo se hace y ahora él se encarga de eso».
La afición por coleccionar plantas nació con Yanelis. «Desde que yo era niña, tuve cactus, pero ya después de grande me dediqué a buscar, a intercambiar con otras personas y luego del paso de Ike en el 2008, lo hice mi pasatiempo», nos dice al tiempo que muestra la especie que más le gusta.
«Yo las quiero a todas… hasta converso con ellas, pero las begonias son mis favoritas», confiesa, «porque son muy delicadas y difíciles de lograr, pero cuando uno las cuida, les da el sol y el agua que llevan, se ponen lindas y frondosas».
Sin embargo, cuando llueve mucho se duele de no poder protegerlas a todas. «El exceso de humedad no es bueno para ninguna. Si estoy en la casa, les pongo un nylon grande que tengo, pero si no, tengo que dejarlas…y después botarles el agua a las que lo necesiten», explica.
Yanelis no solo cultiva su jardín para sí misma. Gracias al Proyecto de Innovación Agropecuaria Local (PIAL), que se desarrolla en Manatí, ha participado en las ferias de agrodiversidad en la variante de plantas ornamentales. Comercializa además algunos de sus ejemplares a través de eventos que auspicia la Federación de Mujeres Cubanas (FMC).
¿Planes? «Muchos. Pienso ahora dedicarme a aprender la técnica del bonsái con los especialistas del Jardín Botánico. Aunque los resultados son a más largo tiempo, creo que es una forma también de cuidar la naturaleza», precisa y le decimos adiós con la intención de volvernos a encontrar en este rinconcito de verdor, de naturaleza.

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