sábado, 17 de diciembre de 2016

El patio de mi casa

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Mis padres y mi sobrino Luisin.

El patio de mi casa es particular

Así cantábamos en el barrio, en nuestra antigua escuela de tabloncillos, un grupo nutrido de niños y niñas en los recreos. El tiempo ha pasado y quedan únicamente los recuerdos, las fotos...; sin embargo, aún está el patio de mi casa. Sigue siendo nuestro, solo que ahora ya no es lugar de juegos, sino un huerto familiar en el que mi papá Tello y mi mamá La Negra, han cosechado casi de todo.

Inicios de mi patio

El asunto comenzó en el Periodo Especial (que de especial no tenía nada). Estudiaba en Las Tunas mi carrera de Lengua Inglesa toda la semana y en casa, en la retaguardia estaban ellos, lidiando día a día para asegurar alimentos frescos y variados para mi hermano y para mí.  
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En el patio de mi casa se sembraron plátanos, naranjas dulces de injertos, guayabas roja y blanca, yuca y hasta maíz en canteros improvisados. Solo era cuestión de tiempo y agua. "Paciencia mijo, ya llegará la hora de cosechar", solía decir el viejo. Y muy cierto, cuando más apurados estábamos, ahí teníamos el racimo de plátano burro o alguna calabaza.

La "cosa" mejoró y los canteros dieron paso a un "jardincito" que la vieja se encargó de mantener y al que añadió plantas aromáticas y medicinales. Así entre marpacíficos, Diez del Día y jazmín, habían orégano francés, menta americana y albahaca. 
Pero como la rueda de la vida sigue su curso sin preguntarnos qué pasará al siguiente día. El Jardín de La Negra pasó ser de nuevo huerto familiar. Esta vez el proyecto llegó de manos de la iglesia a la va mi mamá. Ellos apoyaron con una turbina, financiamiento para hacer los canteros y material bibliográfico para capacitar a la familia en técnicas agroecológicas.
El patio de mi casa tiene ahora cinco canteros amplios. Están llenos de tierra vegetal con materia orgánica. Mi papá no sabía ni pío de agricultura ecológica. Solo sabía que no iba a utilizar sustancias químicas para producir vegetales frescos. Así fue, es y ha sido desde hace ya unos cuatro o cinco años. Se recuperó el pozo para la casa y el huerto, y de allí han salido no pocos mazos de cebollino, lechugas, ajíes, pepinos y hasta una vez coles. 

Mi patio en la actualidad

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En estos momentos, ya se cosechó un cantero completo de lechugas y se sembró de nuevo para fin de año. Hay además remolachas y cebollinos casi listos, mientras que los ajíes florecen y dejan ver sus primeros frutos.
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El huerto de mi casa es particular..., pero el huerto de Tello y La Negra, no. Lo cultivado y cosechado se comparte con la familia más cercana, que lo mismo pueden ser mi hermano y su esposa, que nuestros vecinos Mariano y Nene León, o mi tía Martha y también los hermanos y hermanas de la Iglesia Evangélica Los Pinos Nuevos.  

Esta es solo una historia personal, porque el patio de mi casa es uno de los tantos que abundan en Manatí y que hoy forman parte de la Agricultura Urbana y Suburbana. Muchos son los beneficios que podría enumerar, sustento para la familia, alimentación más sana y saludable, ocupación para personas de la tercera edad y si se piensa en grande puede ser una fuente de ingresos seguros para el hogar.
El patio de mi casa es particular..., pero ¡cuántas cosas no podemos hacer en nuestro patio!